FILOSOFÍA DE LA ESCUELA CICLISTA PC
EDELWEISS
El “Manifiesto
sobre el Deporte”, que elaborara en su día el Consejo Internacional de
Educación Física y Deportes en cooperación con la Unesco, apunta, en el primer
párrafo de su preámbulo, un subrayado que presidirá constantemente estas fichas
de trabajo: “El deporte es toda actividad física, CON CARÁCTER DE JUEGO, que adopte forma de lucha consigo
mismo o con los demás o constituya una confrontación con los elementos
naturales”.
Con carácter
de JUEGO es, al mismo tiempo, una programación de pauta final y de método en
cada momento. Evitaremos pues, privar al
deporte de ese rasgo esencial, excitando las pasiones, profesionalizando el
ejercicio físico y situando a la competición por encima de otros valores
indudablemente más importantes.
Ante todo, un JUEGO.
El deporte
nació para dar cuerpo a la alegría del pueblo en los tiempos libres, en las
horas de fiesta. Estas tres ideas: deporte, alegría y fiesta, están absolutamente ligadas. Como resultado de esa
fiesta compartida nace la relación, la amistad entre los hombres. Sólo más
tarde, cuando el dinero (la apuesta, la compensación, el estímulo)
profesionalizan el deporte, aparecen las tensiones, las caras torvas y los
enfrentamientos. Por eso, si no hay alegría, si no hay fiesta, no hay, para
nosotros, auténtico deporte.
El manifiesto
sobre el Deporte lo recoge así: “El deporte anima a los hombres a reunirse en
una atmósfera de alegría y sinceridad. Les permite conocerse y respetarse
más plenamente y despierta en ellos un
sentimiento de solidaridad y el amor por la actuación noble y desinteresada. Da
una nueva dimensión a la idea de fraternidad”. Evidentemente, es un tema para
un examen serio de nuestra actuación.
Este
manifiesto sobre el deporte nos ofrece, al mismo tiempo, un punto de reflexión
y un exacto análisis de la significación de la familia cuando apunta: “Un grupo
deportivo es una familia. El secreto de su cohesión radica en la simpatía y el
calor humano que cada uno encuentra en él y en la amistad que puede nacer de
las competiciones deportivas”.
FINALIDAD DE LA ESCUELA CICLISTA
Como fin
primordial se pretende la formación integral del ciclista infantil en sus
diferentes áreas: moral, intelectual y física, de tal manera que no pretendemos
la especialización del niño en estas edades, sino todo lo contrario: formarlo
en las diferentes áreas que constituyen su vida.
Por otra
parte, el ciclista infantil se encuentra en condiciones evolutivas óptimas para
el aprendizaje de las técnicas y tácticas del ciclismo, a modo de corredor
adulto, o, lo que es más preciso, del corredor profesional.
En esta
escuela se pretende, entre otras cosas, la convivencia social de los diferentes
alumnos que la componen, que dará como resultado el enriquecimiento personal en
la formación de cada uno de sus elementos.
Por otra
parte, el deporte necesita, en todos sus niveles y en todas sus especialidades,
la integración de una gran masa activa para después, mediante métodos muy
selectivos, conseguir en el futuro el deportista de “élite”. Creemos por tanto
que estas escuelas pueden cumplir en un futuro los objetivos de ciclismo masivo
y selectivo que pretendemos.
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